Los exámenes o pruebas de evaluación representan para muchos estudiantes, y para quienes cursan un MBA en particular, momentos de tensión y nervios. Aunque la educación incluye muchos aspectos que van más allá de aprobar o suspender una prueba de evaluación, en algunos casos el resultado de un examen, una presentación o la defensa de un trabajo fin de Máster en Administración y Dirección de Empresas juega un papel importante en el futuro académico y profesional.
Enfrentarse a estas pruebas de evaluación sobre la asimilación y el trabajo realizado durante el curso puede generar sentimientos de frustración. En ocasiones, estos aparecen por disponer de un tiempo limitado para exponer los conocimientos adquiridos.
En un MBA, además, la evaluación puede adoptar diferentes formatos: pruebas escritas, presentaciones, resolución de casos, proyectos o defensas de trabajos. Este enfoque está relacionado con el aprendizaje basado en competencias, donde también se valora la capacidad para aplicar los conocimientos.
En este artículo vamos a abordar cómo estudiar y afrontar mejor los exámenes. Los consejos de preparación antes y durante la prueba pueden ayudar a recordar mejor los contenidos, organizar las respuestas y llegar al examen con mayor seguridad. También incluimos recomendaciones para gestionar el tiempo y reducir algunos errores habituales durante la evaluación.
Antes del examen
Realizar exámenes con éxito y recordar con mayor facilidad los conocimientos necesarios para responder de forma adecuada debe llevar aparejado un estudio o preparación a lo largo del curso.
Esta preparación o aprendizaje debe realizarse a largo plazo, comprendiendo la información y memorizando conceptos relevantes, muchas veces indicados por el profesor. De forma paralela, es importante organizar la documentación de la asignatura sobre la que se va a realizar el examen, con una estructura que contribuya a un aprendizaje ordenado y comprensible.
El método al que nos referimos se realiza paulatinamente durante el curso, según avanza el estudio de la asignatura. El sistema se basa en construir de forma regular un índice o estructura del contenido, clasificando la información en categorías. Esta clasificación debe realizarse durante el tiempo de estudio, lectura y organización de la información sobre un tema o asignatura.
Un ejemplo práctico de organización de la documentación puede ser:
- Apartados principales de contenido o información.
- Ordenar las principales teorías relacionadas con el tema.
- Extraer y clasificar los experimentos más relevantes.
- Realizar una relación de las conferencias más significativas.
- Listado de libros esenciales sobre la temática.
- Enumerar los artículos o textos de ampliación más importantes.
- Registrar los aspectos, conceptos o fundamentos principales de la materia.
- Ideas, pensamientos, análisis y planteamientos personales.
De esta manera, una vez clasificado el contenido de la asignatura a lo largo del curso, el estudio y los conocimientos pueden asimilarse y entenderse con mayor facilidad.
Recordamos que para memorizar y estudiar este contenido clasificado según la estructura anterior es conveniente utilizar técnicas de estudio y memorización, asociar palabras clave a cada contenido y utilizar mapas mentales.
Además de organizar los apuntes, resulta útil practicar la recuperación activa de la información. En lugar de releer varias veces un tema, intenta recordar los conceptos sin consultar el material, responder preguntas, explicar una idea con palabras propias o realizar pequeñas pruebas de práctica.
También es recomendable repartir los repasos durante varios días en lugar de concentrar todo el estudio inmediatamente antes del examen. La investigación educativa ha encontrado resultados positivos tanto para la práctica de recuperación como para el estudio distribuido.
Cuando hay varias asignaturas, entregas y evaluaciones próximas, una buena gestión del tiempo permite repartir los repasos durante la semana y evitar que todo el trabajo quede concentrado en los últimos días.
Para organizar sesiones de estudio con períodos de alta concentración y pausas breves también puede utilizarse la técnica de estudio Pomodoro, especialmente cuando cuesta mantener la atención durante períodos largos de tiempo.
Cómo organizar la preparación antes de un examen
| Momento | Qué hacer | Objetivo |
|---|---|---|
| Durante el curso | Organizar materiales, comprender conceptos y realizar repasos periódicos. | Evitar acumular todo el contenido al final. |
| Días anteriores | Practicar la recuperación de información, responder preguntas y realizar simulaciones. | Detectar qué contenidos necesitan otro repaso. |
| Día anterior | Realizar un repaso selectivo, preparar el material necesario y mantener un horario adecuado de descanso. | Llegar a la prueba con los contenidos organizados y sin añadir una carga innecesaria. |
| Durante el examen | Leer las preguntas, distribuir el tiempo y reservar unos minutos para revisar. | Evitar respuestas incompletas y errores por falta de tiempo. |
Durante el examen
En el momento de enfrentarse al examen, lo principal es mantener la calma y controlar los nervios. A continuación, lee las preguntas e identifica las palabras clave asociadas con anterioridad al contenido al que se refiere cada cuestión. También puedes recordar las asociaciones o imágenes de los mapas mentales realizados durante el estudio.
Antes de empezar a redactar, lee todas las preguntas y comprueba cuánto valor tiene cada una. Distribuye el tiempo disponible teniendo en cuenta la extensión esperada y reserva unos minutos finales para revisar las respuestas, los datos y posibles preguntas sin contestar.
A continuación, dejamos un esquema de cómo estructurar la información redactada o expresada verbalmente, en el caso de un examen oral, para construir una respuesta completa:
- 1.ª parte: Introducción a la respuesta o desarrollo del tema del examen. Antes de analizar y responder la pregunta o problema, puede ser conveniente realizar algunas consideraciones importantes sobre la teoría o fundamento en el que se basa la cuestión planteada.
- 2.ª parte: Respuesta concreta o desarrollo. Aquí se desarrolla la información más importante relacionada directamente con la pregunta del examen.
- 3.ª parte: Experimentos, hipótesis o evidencias. A continuación, pueden citarse y exponerse experimentos, hipótesis, investigaciones u otros elementos relacionados con la respuesta.
- 4.ª parte: Libros, autores y otras referencias. Cuando resulte pertinente, pueden citarse autores, libros, conferencias o artículos relacionados con las teorías o cuestiones expuestas.
- 5.ª parte: Conclusión. En último lugar, pueden añadirse consideraciones personales, interpretaciones u otros aspectos que apoyen la respuesta principal, siempre que estén relacionados con la pregunta.
Es importante recordar que las ideas personales y originales deben aparecer después de haber respondido correctamente la pregunta o desarrollado el tema solicitado. Una aportación personal bien argumentada puede mejorar una respuesta, pero no debe sustituir los conocimientos que se están evaluando.
Otro aspecto que debe tener presente el estudiante es que la calidad de la respuesta suele ser más importante que la cantidad. Por tanto, es recomendable escribir con claridad, estructurar las respuestas y centrarse en la información realmente relacionada con la pregunta, evitando contenido innecesario.
Otros consejos prácticos para superar los exámenes con éxito
- Intenta conseguir información sobre cómo son los exámenes realizados en años anteriores cuando el centro o el profesor permitan acceder a ellos. De esta forma, puedes conocer la estructura habitual de las pruebas, familiarizarte con el tipo de preguntas y comprender mejor los criterios de evaluación.
- Planifica un periodo de tiempo para repasar el contenido de la asignatura o del curso. Distribuir el estudio durante varios días evita concentrar toda la preparación inmediatamente antes de la prueba. Para organizar las sesiones puedes utilizar una plantilla de time blocking y reservar en el calendario franjas concretas para cada tema, repaso o simulación del examen.
- Cuida el descanso durante los días anteriores. Reducir muchas horas de sueño para ganar tiempo de estudio puede resultar contraproducente. El descanso interviene en procesos relacionados con el aprendizaje y la memoria, por lo que merece la pena mantener horarios razonables durante la preparación.
- Recoge con antelación información sobre las normas de realización de la prueba de evaluación, así como sobre el lugar del examen y el tiempo necesario para llegar puntual o con unos minutos de antelación. Comprueba también con el centro, profesores o compañeros la fecha y hora exactas.
- Realizar unos días antes una simulación del examen puede ser de gran ayuda, tanto si se trata de una prueba escrita como oral. En el caso de una prueba oral o de la presentación de un trabajo como los que realizan los estudiantes de un máster MBA, resulta especialmente útil realizar un simulacro o ensayo. Puedes pedir ayuda a compañeros, amigos o familiares para practicar la presentación o defensa de un trabajo fin de Máster. El objetivo es ganar confianza, detectar errores e identificar aspectos que conviene mejorar.
La simulación también permite comprobar qué contenidos pueden recordarse sin consultar los apuntes. Por eso, las pruebas de práctica pueden utilizarse como parte del propio estudio y no únicamente como ensayo del examen final.
Contenido revisado y actualizado en agosto de 2026. Se han revisado las recomendaciones sobre preparación de exámenes y se han incorporado técnicas actuales relacionadas con la práctica de recuperación, el estudio distribuido, la organización del tiempo y el descanso.

